La situación de las mujeres transexuales en centroamérica

Fundación Triángulo y Catrachas

La sociedad centroamericana es victima de los más elevados índices de violencia y criminalidad, así como de graves problemas estructurales y sociales. Entre ellos destaca el elevado número de feminicidios y agresiones a colectivos socialmente desfavorecidos y marginados como la comunidad LGTB.

Diversos organismos internacionales han llamado la atención a los gobiernos de la zona en este sentido. Ahora bien, aun dentro de los colectivos desfavorecidos y con problemas de violencia puede haber quienes están en peor condición y ese el caso de las mujeres transexuales del área centroamericana.

Las mujeres transexuales centroamericanas afrontan uno de los más señalados grados de marginación social y una situación de violencia estructural que se acerca a la persecución sistemática. Algunos países como Honduras o Guatemala acumulan índices de asesinatos de mujeres transexuales que sólo pueden calificarse de escandalosos.

Si ya en el conjunto de los colectivos LGTB se observa una elevada incidencia de agresiones y asesinatos en las personas que tienen la condición de activistas por los derechos humanos o sanitarios del colectivo, en el caso de las mujeres transexuales la violencia no discrimina entre quienes hacen pública defensa de sus derechos y representan al colectivo y quienes simplemente, son mujeres travestis o transexuales. El motivo de la violencia no se adscribe a ninguna actividad en concreto, se sufre como consecuencia lisa y llana de la visibilidad, simplemente “por ser”.

Agravando este fenómeno se da la circunstancia de que la mayor parte de dichas muertes y agresiones quedan impunes. Raramente se investigan y aun más raramente se procesa o condena de manera significativa a los autores. Muchos crímenes de odio transfóbico se presentan además como asesinatos “pasionales” ajustes de cuentas, robos o reyertas, justificando si no exculpando a sus autores.

Las mujeres transexuales centroamericanas además, tienen algunos de los peores índices de discriminación existentes así como uno de los estatus legales mas desfavorecidos del mundo.

La exclusión escolar y la marginación en el periodo educativo es prácticamente una norma para todas aquellas mujeres travestis y transexuales que manifiestan su identidad en edad temprana. El trabajo sexual está generalizado en el colectivo como única respuesta a la situación de marginalidad social y exclusión del trabajo. Los índices del VIH en el colectivo de mujeres transexuales alcanzan el grado de pandemia pues superan ampliamente los de la población general e incluso los de las trabajadoras sexuales ordinarias.

La esperanza de vida de las mujeres transexuales es notoriamente más baja que la de la población general. Las muertes por suicidio, enfermedad, automedicaciones y tratamientos indebidos, además de por violencia, superan cualquier índice ordinario. Se estima que el índice de esperanza de vida de una mujer transexual en estos países no llega a la mitad de la media general.

Nadie computa las muertes ni el deterioro de la calidad de vida y de la salud de este colectivo. Las muertes debidas a automedicación, vida marginal, sometimiento a las mafias y bandas callejeras, se consideran “normales” y consecuencia de la “mala vida”, en un proceso social en el que se enjuicia a las victimas y se les considera culpables de su condición.

Ninguno de los países centroamericanos reconoce a las mujeres transexuales el derecho a cambiar de nombre o de sexo registral, ni siquiera cuando hayan realizado las operaciones de reasignación o reconstrucción genital.

Ninguno de los países centroamericanos dispone de normas específicas que tutelen a este colectivo o les reconozca un derecho a la asistencia sanitaria en su proceso de cambio. Las automedicaciones sin control es la regla general.

Ninguno de los países centroamericanos reconoce derechos familiares a las mujeres transexuales.

Las autoridades han demostrado en gran número de casos tendencia a excluir en el acceso a los servicios administrativos a este colectivo por el simple expediente de no autorizar a entrada a centros públicos aduciendo normas de vestido inapropiadas. En la tutela efectiva de sus derechos es frecuente observar una actitud de pasividad por parte de los funcionarios encargados de proteger a estas mujeres. Y finalmente, tanto en los medios de comunicación como a nivel social no existe un reconocimiento de la propia identidad de las mujeres travestis y transexuales. Es frecuente el trato social y mediático en masculino, sin reconocimiento alguno de su identidad manifestada y aun más, en tonos despectivos o con utilización de calificativos como “putos” que conllevan un desprecio social y un estigma.

Por todo ello la Campaña LO SOY se orienta a la defensa de la dignidad y al reconocimiento de la identidad femenina de las mujeres transexuales y travestis. A la concienciar a la población de la situación de marginación a la que se somete a este colectivo y a fomentar el respeto y reconocimiento de la identidad de género de toda mujer, incluidas las mujeres travestis y transexuales.

Estas mujeres no son hombres disfrazados, estas mujeres no parecen mujeres, SON mujeres y como tales depositarias de toda la dignidad del ser humano y de todos los derechos inherentes.


Fundación Triángulo
Catrachas

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Proyecto de Fundación Triángulo con la colaboración Cattrachas y el Fondo CentroAmericano de Mujeres y financiado por la ODH-MAEC.